Ni fu, ni fá: roscas en El Molinón

Foto de realmadrid.com
Empate a cero en Gijón. Otro mal resultado para los merengues. Si bien en las últimas fechas, a pesar del rendimiento cuestionable, el equipo había destacado por su sobrada contundencia, en esta ocasión, en el partido celebrado en el estadio El Molinón, frente al Sporting de Gijón, la pegada del Madrid brilló por su ausencia.
Se confirma entonces la dependencia que tiene el equipo por su gran figura, en un equipo de figuras, el astro Cristiano Ronaldo. Para el rival este empate le supo a gloria, para los blancos es una ocasión más en la que le queda a deber a sus millones de hinchas, y una llamada más de advertencia acerca de la dudosa eficacia del proyecto Pellegrini.
Gris partido
Una notable falta de profundidad, y de fluidez en el trámite del encuentro, fue lo que exhibió el Madrid el día de ayer, en un escenario digno, repleto de aficionados ansiosos por contemplar tantos deportistas de categoría. Pero el Gijón también influyó en este deficiente rendimiento de los galácticos.
Manuel Preciado había anticipado un planteamiento así, dificultoso, tozudo, pragmático, y a final de cuentas le rindió dividendos. Pellegrini no supo como contrarrestar el cerrojo del Sporting, que incluso tuvo sus buenas ocasiones al ataque, en un gris cotejo.
Tablas aciagas
Si bien el Madrid tuvo varias opciones de anotar en la parte complementaria, durante los primeros cuarenta y cinco minutos tuvo uno de los desempeños más pobres de la temporada. El Gijón en este lapso, fue quien mereció abrir el marcador, pero Casillas supo contener de buena manera los ataques de los visitantes, en especial un gran remate de De las Cuevas. El único que mostró ganas de hacer algo positivo del lado de los blancos, con un par de tiros lejanos, fue Kaká, a quien la posición de media punta parece no desagradarle.
Dos errores que le costaron el resultado a Pellegrini fueron: la obstinación a no jugar por los extremos, ahogando el ataque por el centro, con rivales que ya le tomaron la medida en este sentido. Y además, el haber sentado a Albiol, quien dio un buen juego en la Champions a pesar de la caída ante el Milán, para ponder en su lugar a Garay, que no se canso de acusar desorientación y despistes. Sólo Raúl- como siempre-, y el ingreso de Guti parecieron activar el corazón merengue de estos galácticos dormidos, en especial durante el complemento. Sin embargo, fue infructuoso: el empate a roscas se consumó y la incertidumbre persiste.
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