9
September , 2010
Thursday
Alfredo Di Stefano en 1947 con la camiseta de Argentina

Alfredo Di Stefano en 1947 con la camiseta de Argentina

Todas las fastuosas presentaciones del Real Madrid 09/10 han tenido un denominador común: los cracks que las protagonizaban estrechaban la mano de un octogenario y no tenían reparo en posar con él para los fotógrafos el tiempo que hiciese falta. La reverencia, claro, es merecida. El octogenario es Alfredo Di Stefano (Buenos Aires, 1926) considerado por la FIFA y la opinión pública mundial como uno de los cuatro mejores futbolistas de la historia. Distinción que comparte con Pelé, Johan Cruyff y Diego Maradona. El legendario jugador es presidente de honor del club merengue desde 2.000, pero su verdadero mito responde a las hazañas que logró con el Madrid de los años 50 y 60. En este post se relatan algunos de sus hitos.

Cuando Di Stefano debutó con el Madrid, en septiembre de 1.953, ya tenía por lo menos dos vidas a sus espaldas. En la primera de ellas, aprendió a convivir con las dificultades en el Barrio de la Boca y prosperó como jugador de fútbol en Huracán y River Plate, donde empezó a coleccionar ligas, entorchados de máximo goleador y la consideración de crack. En la segunda, aprendió el significado de la palabra emigrante en un club colombiano Millonarios, donde revalidó su condición de jugador con aura.

Un palmarés de escándalo con el Real Madrid

Tras un amistoso con el Madrid, enamoró a la hinchada blanca y al poco tiempo se enfundó la zamarra de este equipo, con la que dejó un legado de genio: 8 ligas, 1 copa de España, 5 copas de Europa, 1 copa Intercontinental, 5 veces Pichichi, 2 Balones de oro. No obstante, esta historia de vino y triunfos podría haber tenido un tinte diferente.

En teoría, el Barcelona se había adelantado al club de Chamartín. Pero varios defectos de forma invalidaron el acuerdo. Al menos, abrieron una rendija para que el sagaz presidente de los blancos, Don Santiago Bernabeu, convenciera al jugador de que fichara por los suyos. Por el camino, se sucedieron las contrarréplicas legales. Así hasta que la Federación Española adoptó una decisión salomónica: el jugador debía jugar dos temporadas con el Madrid y otras dos con el Barcelona. Finalmente, el conflicto se resolvió con el pago de un dinero importante de los merengues a los blaugranas. Pocas veces un dinero ha sido mejor invertido.

El primer jugador moderno: versátil y voraz con el gol

Di Stefano marcó una época por su manera de concebir el juego. Era el primero en defender. Y no tenía inconveniente en bajar al centro del campo, delantero como era, para galvanizar el juego y darle sentido y profundidad. En un tiempo en el que los roles del jugador eran sagrados, este argentino talentoso los mandó al carajo. Estaba en todos los fregados sí, pero donde de verdad resultaba incomparable era en el área.

Anotaba goles de todas las facturas. Casi siempre con un toque de elegancia. Remates de instinto, acrobacias ganadoras, disparos violentos que sólo querían conocer las mallas de la portería contraria. Así era este fenómeno de su tiempo que por el camino también tuvo tiempo para ser actor y resultar secuestrado durante dos días en Colombia, en el marco de una gira con el equipo merengue en aquel país donde también había triunfado como profesional.

Leyenda que no se ve, leyenda más genuina

Cuando él llegó a Chamartín, el Madrid llevaba 20 años sin ganar la Liga. Durante los diez años siguientes, sólo dejó de conquistarla en dos ocasiones. Hoy día la mayoría de los aficionados no han visto Di Stefano. Y no es sólo una cuestión generacional. Apenas se conservan filmaciones de calidad de sus partidos. Las mejores, y casi también las únicas disponibles para el gran público, datan de algunas finales de Copas de Europa.

Pero ese velo de misterio también ha contribuido a engrandecer su mito. Hace unos años Pep Guardiola, el entrenador de moda del fútbol mundial, reconocía que su ídolo de pequeño era Michel Platini. En realidad, casi nunca le vio jugar. Pero esa adoración bebía de las revistas de fútbol del momento. Como siempre, el relato colectivo y la imaginación hicieron el resto. Ese mismo efecto funciona con el mito de Di Stefano.

Máximo goleador en Argentina, Colombia y España

Eso sí, la gente que le vio jugar habla maravillas de su talento como jugador total. Hablan de él como el primer futbolista moderno por su sentido colectivo de la jugada, su habilidad para ocupar distintas demarcaciones en el campo y su facilidad para el gol. Hasta el punto Di Stefano pertenece a ese exclusivo club de jugadores que ha sido bota de oro en tres ligas distintas (Argentina, Colombia y España). Méritos que contrastan con la sorna con la que hoy despacha a jugadores y periodistas en las presentaciones y actos sociales del club.

A estas alturas de la jugada, lo único que quiere Don Alfredo es darle las gracias a la vieja (la pelota) y apurar los buenos momentos que todavía le ofrece ese deporte llamado vida, ahora que han pasado ya 3 años desde que superó un ataque de corazón. Larga vida a Don Alfredo.

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