En la década del 80 apareció en Chamartín una generación mítica de futbolistas, una que fue conocida como la Quinta del Buitre. Eran cinco jugadores (Emilio Butragueño, Miguel Pardeza, Rafael Martín, Míchel y Manuel Sanchis) diferentes pero iguales, que compartían una filosofía admirable: el juego como un acto de belleza. Dentro de ese grupo estaba uno de los grandes capitanes de la historia blanca, un defensa central que inspiraba confianza, [ ... ]



