Victoria por la mínima y liderato previo al Clásico

Foto de la web realmadrid.com
Este Madrid sigue sin carburar. Los fichajes de Florentino van camino de convertirse en un nuevo fiasco para el madridismo y para el aficionado al fútbol en general, que no se explican cómo esa cantidad ingente de estrellas balompédicas no son capaces de encandilar al Santiago Bernabéu.
El pasado sábado ante el Racing el conjunto blanco tenía una nueva reválida ante su afición tras el fiasco de la Copa del Rey ante el Alcorcón, y podemos decir que la aprobó en el hecho, pero no en la forma.
El equipo se ha convertido en una máquina automatizada, que sabe que tendrá una oportunidad, y que si no es Benzema, la meterá Kaká y si no, Higuaín. Conocedor de esto, el Madrid se limita a dormir los partidos, ejerciendo más empuje que juego.
Un equipo muy equilibrado
El once que alineó Pellegrini, tuvo cierto sentido y mucho equilibrio, sobre todo en el centro del campo: Xabi Alonso jugó como centroampista único, apoyado por Drenthe y Granero como interiores y Kaká en la punta de un rombo, que llenaba prácticamente todo el terreno de juego.
El partido comenzó con ritmo y con el Madrid merodeando las inmediaciones del área de Toño, cancerbero racinguista. Benzema tuvo un par de detalles, que hacían esperar un partido rápido y vistoso para los aficionados, pero poco a poco el tedio se fue adueñando del estadio.
Conexión argentina en el primer gol
Dos coletazos de Xabi Alonso y Kaká despertaron al graderío, que vio cómo en la siguiente jugada, Garay aprovechaba un rechace de Toño dentro del área para acomodar con la cabeza el balón y pasárselo a Higuaín, que remachó hacia el fondo de las mallas. La conexión argentina sirvió para abrir el marcador.
El públicó se enchufó con el equipo y sobre todo con Drenthe. Un jugador, muy criticado, odiado casi, que aun no se ha podido sacudir la presión que ejerce el Bernabéu.
Se llegó al final de la primera parte con un clamoroso penalti sobre Benzema, que el árbitro no vio o no quiso ver. A Benzema, aun se le espera por el terreno de juego. Es joven y tiene talento, nadie lo duda, pero las comparaciones son odiosas, y la semejanza entre el francés con Ronaldo, del cual decían era su sucesor, empieza a ser una broma pesada.
Raúl suplente otra vez
La segunda parte empezó como terminó la primera. El Madrid tenía la posesión del balón, pero no hacía daño a un inoperante Racing de Santander. Sólo una jugada hiló el conjunto blanco en el segundo tiempo: Benzema remató a la red de espuela una buena combinación del equipo, pero el juez de línea, levantó el banderín a tiempo para señalar el fuera de juego del francés.
Fue la última acción del galo, que fue sustituido por Raúl. El capitán parece que se ha asentado definitivamente como suplente. Hace poco afirmó que “cada vez le queda menos tiempo” en el Madrid y, viendo el panorama, veremos lo que es capaz de aguantar. Aun así, lo primero que hizo al entrar en el campo fue fue darse un sprint de 40 metros para taponar un hueco en la defensa madridista. Hay cosas que nunca cambian.
Para poco más dio el encuentro. Una ocasión clara de Higuaín, que no termina de consolidarse como delantero, y un gol injustamente anulado al Racing. Canales, el joven canterano santanderino, se coló entre Pepe y Garay y batió por bajo a Casillas. El silencio se hizo en el Bernabéu, pero el linier se encargó de terminar con la tensión señalando fuera de juego.
En definitiva, el Madrid venció pero sigue sin convencer. Llegará líder al Camp Nou el próximo domingo, pero con más puntos que juego. Veremos como le sienta al equipo el liderato porque se espera que el buen fútbol llegue frente al Barcelona y que se instale definitivamente en el vestuario blanco.
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