
Foto de la web: realamadrid.com
Cuando el descenso en el gasto de jugadores había llegado al fútbol, el Real Madrid invirtió 30 millones de euros en un central que era prácticamente desconocido para el gran público. Se llamaba Képler Laverán Lima Ferreira, pero todos le conocían como Pepe.
La historia de Pepe es la que pueden contar muchos futbolistas brasileños. En su país natal no llegó a jugar en ningún equipo importante, sólo formó parte de clubes pequeños. Pero eso no le impidió cumplir el sueño de todo jugador sudamericano: dar el salto a Europa.
Portugal, primera parada en Europa
Con 18 años aterrizó en la Superliga de Portugal, en el Marítimo, más concretamente. La liga lusa suele ser el destino de múltiples jugadores cariocas que no terminan por pasar de ahí, pero ese no fue el caso de Pepe. Estuvo tres temporadas en el Marítimo y su buen rendimiento le hizo despertar el interés de varios clubes europeos. El Oporto, uno de los grandes de Portugal, fue el que se hizo con sus servicios.
Con los dragones estuvo otras tres temporadas en las que logró una Copa Intercontinental, dos ligas y una Copa de Portugal. Su rapidez en el corte, su gran técnica y su excelente juego aéreo fueron pieza clave en el buen rendimiento de su equipo. Su adaptación a Portugal fue tal que adquirió la nacionalidad lusa.
Calderón y los 30 millones
En el verano del 2007, el Real Madrid buscaba rearmar el equipo que había salido campeón con Fabio Capello. Para ello, Ramón Calderón quería a un central que diese seguridad atrás. El elegido fue Pepe. El precio, 30 millones de euros. Las reacciones, de estupor. Nadie creía que se estuviese pagando esa cantidad por un defensa medio desconocido. Pero con el tiempo Pepe dio la razón a los que confiaron en su fichaje.
Fue un pilar básico para que el Real Madrid lograse su segunda Liga consecutiva, con el “Juntos podemos” incluido y se ganó el respeto de la afición y de los rivales. Además, fue con el equipo
blanco con el que le llegó la convocatoria de la selección portuguesa, con la que disputó la Eurocopa del año 2008. Eso sí, últimamente, juega de medio centro defensivo, lo que demuestra lo bien que se maneja con el balón en los pies.
El año pasado tuvo algunas dificultades, sobre todo al final de la temporada con el desagradable incidente con Casquero, que le ha acarreado 10 partidos de suspensión. Aún así, fue la vía de escape perfecta para sacar el balón controlado desde atrás y se convirtió en el desatascador del medio campo cuando los partidos se ponían complicados.
Año nuevo, vida nueva
Esta temporada se perfila de nuevo como titular en la zaga madridista, así que el Bernabeu volverá a disfrutar del que es uno de los mejores defensas del mundo. Muchos lo comparan con Hierro, y aunque es una exageración (además de que Pepe carece de el excepcional desplazamiento en largo que tenía el ex capitán madridista), sí que es cierto que en el equipo no se contaba con un central tan seguro y de garantías como el portugués.
Sobre Pepe se sustentará la fiabilidad del equipo este año y el encargado de hacer el trabajo sucio para que los Cristiano Ronaldo, Kaká o Robben se centren en atacar.
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