
Emilio Butragueño, madrileño y madridista, 38 años. Hace 20 que pasó del equipo del colegio Calasancio al Real Madrid C y, desde entonces, su vida ha estado ligada al conjunto blanco o próxima a él, porque nunca, ni cuando salió del club para jugar en México, pensó que dejarían de pertenecerse.
Alfredo Di Stéfano le abrió las puertas del Bernabéu en 1985. ‘La llamada se produjo a mitad de temporada. Estaba marcando muchos goles en el Castilla’. Tantos que el concepto del fútbol cambió y una nueva luz brilló en la Ciudad Deportiva, tan deslumbrante que Julio César Iglesias bautizó al fenómeno como la ‘Quinta del Buitre’, en honor a Butragueño, faro de un haz en el que Sanchís, Martín Vázquez, Míchel y Pardeza era destellos cegadores. La llamada de Di Stéfano fue el principio de una nueva vida. ‘Debuté el 5 de febrero y metí dos goles en el Carranza. Tuve suerte, pero no pensé ni que me fuera a quedar ni que no .Pero Di Stéfano me dio confianza. Yo vivía el presente , como hoy’.
La vuelta a casa
Cuando su carrera futbolística en el Real Madrid, tras ganar seis ligas, dos copas de España y dos copas de las UEFA se agotó, no dudó en irse a México , al At.Celaya. Tres años después salió por la puerta grande y se fue a la Universidad de UCLA, en California y allí compaginó sus estudios con su aprendizaje en Los Angeles Dodgers.’ Y estaba allí y no dejaba de pensar en el club de mi vida’. Y cuando Francisco Villar, secretario de Estado para el Deporte, le llamó para que viniera a Madrid y fuera su asesor en el Consejo Superior de Deportes, hizo la maleta y regresó. ‘En cada una de mis decisiones ha influido Sonia, mi mujer, ella me ha ayudado. Y fue ella quien me aconsejó también para que aceptara la oferta del Real Madrid. Cuando me llamaron pensé: ‘Es mi casa’.
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