En 1963 existpia una expectativa favorable al Real Madrid, cuando el Camp Nou se preparaba para recibir al equipo blanco por la jornada 18 de la Liga. En ese entonces, la afición merengue era consciente de que tenían un mejor equipo. Más técnica, más calidad. El derbi estaba sentenciado antes de que comenzara, sin embargo pocos esperaban un resultado tan abultado como el que se dio: 5 – 1 ganó Real Madrid.
En el día esperado, el estadio blaugrana estaba a reventar. Los catalanes, durante los primeros 20 minutos, mostraron un dominio que no habían exhibido en toda la temporada, pero no pudieron capitalizar sus ocasiones. Vicente se lució en un par de atajada. Tras ese periodo de recibieron un baldazo de agua fría: les pitaron penal en contra y Puskas marcó para el equipo de Chamartín. Pese a que Barcelona empató casi inmediatamente, Real Madrid volvió a ponerse adelante por medio de Puskas y desde el tercer gol –anotado por el legendario Di Stéfano en la segunda mitad- se hizo un monólogo blanco.
Los inspirados Puskas y Gento llegaban a la meta rival con total comodidad, siempre respaldados por Pachín y Muller, que se adueñaron del mediocampo. El cuarto gol fue de Gento y el quinto nuevamente obra de Puskas. El Camp Nou sufrió de la eficacia del campeón de campeones, que pare ese entonces era el soberano de los derbis. Hoy en día, por cierto, lo sigue siendo.
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