Real Madrid tiene en Iker Casillas a la encarnación del espíritu madridista. Guardameta ágil, veloz y seguro en las salidas, su mayor virtud es su constancia: el número 1 ha estado jugando al máximo nivel desde que debutó con el primer equipo, en 1999. Recibió el llamado a la escuadra de mayores cuando tenía solo 17 años, pero se confirmó como un futbolista de élite cuando, en 2002, entró en la segunda mitad de la final de la Liga de Campeones en Glasgow. De ese partido, además del GOLAZO de Zinedine Zidane, podemos recordar las provindenciales intervenciones del joven Casillas para terminar alzando la novena (y última) orejona del club.
Desde entonces, el portero de Mósteles (sur de Madrid) no ha dejado de sumar títulos. Sus guantes son una verdadera garantía en el arco blanco, un sello que ni en los peores momentos futbolísticos de la escuadra merengue se ha doblegado. En muchas ocasiones –más de las que nos gustaría admitir- “San Iker” ha sido el salvador del equipo y la hinchada (la española incluida) ha querido ponerle velas en el arco.
Otro de los aspectos que destaca en este futbolista es su carisma. Uno de los grandes favoritos del público, Casillas siempre tiene tiempo para los autógrafos, las fotos y apoyar una causa benéfica. Con los pies bien plantados en la tierra, el portero nunca ha olvidado sus raíces humildes. “No soy Galáctico, yo soy Móstoles”, dijo una vez cuando su equipo era una constelación de estrellas. Él brilla, pero no enceguece.
Popularity: 9% [?]




