Debido a los incidentes suscitados durante el partido entre el Real Madrid y el Villarreal, el Comité de Competición ha decidido aplicar una dura sanción para las huestes blancas: dos partidos de suspensión al defensa Pepe, uno al entrenador Jose Mourinho y uno al centrocampista Mesut Özil. ¿Justo? Las noticias del Real Madrid están hirviendo por la sentencia, analizada en las siguientes líneas.
Pepe. El diplomático portugués recibió el castigo más fuerte de todos que, según el Comité, es suave: dicen que mereció al menos cuatro. ¿Por qué? Porque se pasó de palabras con el árbitro que perjudicó al Real Madrid, después de finalizar el partido, diciéndolo: “Vaya atraco, hijo de puta”. Lo de Pepe, lamentablemente, es inexcusable. No se puede insultar de esa forma a un árbitro, ni siquiera porque se trate de José Luis Paradas Romero.
Mourinho. El técnico blanco, esta vez, se ha visto perjudicado por su fama. Por salirse de la zona técnica a reclamar por las decisiones de Paradas Romero, Mourinho recibió este castigo. Injusto. Sobre todo cuando se mira en perspectiva: hace poco, una situación similar, ocurrió con Pep Guardiola. El entrenador del Barça reaccionó igual que Mourinho cuando a Alexis le anularon un gol, pero ni siquiera vio la cartulina amarilla. Para ser justos, habría que considerar que la diferenciación se debió al historial de ambos entrenadores.
Mesut Özil. Injusto, mil veces. Fue expulsado por aplaudir cuando se produjo la falta de Altintop que tuvo como consecuencia el gol de Marcos Senna de falta. Xavi, en el partido contra el Osasuna, actuó peor: le gritó reiteradamente al línea por una de sus decisiones. Recibió una amarilla, mientras que a Özil le expulsaron por una reacción menos flemática.
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