Leo Beenhaker nació en Rotterdam el 2 de agosto de 1942. Siendo adolescente se quedó huérfano de padre, por lo que tuvo que ponerse a trabajar para aportar fondos a su casa. Compaginó su trabajo de electricista con sus ansias de jugar al fútbol en un momento en que en su país el deporte del balón comenzaba a adquirir cotas insospechadas. Sin embargo, una grave lesión sufrida recién cumplidos los 19 años echó por tierra todas las ilusiones por enfundarse la camiseta profesional del Feyenoord y la ‘orange’ pero le puso en el camino de convertirse en uno de los técnicos más prestigiosos del plañera. Beenhaker no desaprovechó la ocasión.
Transformó el juego del equipo
La transformación del Real Marid con la llegada de Ramón Mendoza a la presidencia del Club implicó un cambio, también, en el puesto de entrenador, ocupado en aquel entonces por Luis Molowny .
Bajo su mandato el Madrid logró una superioridad aplastante en el concierto nacional, además de exhibir el equipo un fútbol moderno, fluido, y vistoso. Los títulos fueron llegando como fruta madura: 3 Ligas y una Copa del Rey. Sin embargo, el talón de Aquiles del técnico holandés estuvo situado en la Copa de Europa
El equipo tenía las herramientas necesarias para ganar la tan ansiada Copa de Europa, pero no tuvo la suerte de los campeones que siempre es necesaria. En el primero de los tres años dirigiendo al equipo, éste cayó ante el Bayern de Munich. Fue en su segunda campaña en la que Beenhakker y todo el madridismo acariciamos tan preciado trofeo. El equipo se plantó en las semifinales con una gran facilidad, demostrando ser muy superior a todos sus rivales, pero sin embargo, un defensivo PSV Eindhoven le dejó en la cuneta por el valor doble de los goles. El Madrid se quedó fuera de la Copa de Europa sin haber perdido ningún partido.
La espina de la Copa de Europa
Corría la temporada 1988-89 cuando el Madrid se plantaba en semifinales del torneo europeo donde se encontraría con un Milán que arrasó al equipo blanco con un contundente 5-0 que supuso el abandono de Beenhakker.
La segunda y definitiva etapa del holandés en el Real Madrid se circunscribe a la campaña 1991-92, aunque el holandés había firmado durante tres temporadas como manager general. El caso es que a mediados de campaña el entonces entrenador, Radomir Antic y él, intercambiaron puestos convirtiéndose Beenhakker en el nuevo director técnico del equipo.
Pero las cosas no sólo no mejoraron sino que al final fueron a peor. El Madrid perdió la Liga en el último partido, en Tenerife. Una semana más tarde, perdía la Copa del Rey al caer derrotado en la final ante el Atlético de Madrid. Estos dos fracasos deportivos pusieron fin a la vinculación entre Beenhakker y el Real Madrid. Un técnico con el que el equipo blanco jugó un fútbol de ensueño en la segunda mitad de la década de los ochenta.
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